Conociendo La Biblia
Conociendo la Biblia: El libro de Job – Parte 5
Conociendo la Biblia es una serie de estudios introductorios cuyo propósito es brindar el contexto histórico, geográfico y cultural de cada libro de las Sagradas Escrituras. No pretende sustituir el estudio personal de La Biblia, sino ofrecer herramientas que ayuden al lector a comprender mejor lo que está leyendo.
Antes de que todo cambiara
Hasta este momento hemos hablado de la época, la geografía, la familia y las personas que rodeaban a Job. Ahora podemos entrar finalmente en la historia. Pero hay algo que debemos hacer antes de hablar de sus pérdidas: conocer cómo era la vida de Job cuando todavía no había ocurrido ninguna de ellas.
El primer capítulo comienza de una manera sencilla:
Y en los primeros versículos encontramos una descripción que ya conocemos: Job era un hombre íntegro, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Pero el escritor no se queda allí. Ahora comienza a mostrarnos cómo era su vida.
Una familia numerosa
Job tenía siete hijos y tres hijas, y sus hijos acostumbraban reunirse para comer y celebrar juntos.
El texto no nos dice que estas reuniones fueran necesariamente ceremonias religiosas. Simplemente nos presenta una familia que compartía momentos juntos. Es un detalle sencillo, pero ayuda a que Job deje de ser solamente el hombre que conocemos por su sufrimiento. Antes de convertirse en el personaje de una de las historias más conocidas de La Biblia, era también padre. Tenía una familia. Tenía responsabilidades. Tenía una vida cotidiana. Y esa vida estaba funcionando con normalidad.
Job se preocupaba por sus hijos
Después de las reuniones familiares, Job hacía algo que revela nuevamente una parte de su personalidad:
Job no solamente se preocupaba por lo que sus hijos hacían exteriormente. También se preocupaba por su relación con Dios. No sabemos exactamente qué pensaba cada hijo ni qué ocurría durante aquellas reuniones. El texto tampoco afirma que hubieran cometido algún pecado. Lo que sí sabemos es que Job tenía el hábito de interceder por ellos: se levantaba temprano y ofrecía sacrificios por cada uno. No era simplemente un hombre que "tenía fe". Era alguien que tomaba en serio su responsabilidad espiritual dentro de su familia.
El escritor termina esta primera descripción con una frase breve: "De esta manera hacía todos los días" (Job 1:5). No era algo que Job hacía solamente cuando surgía un problema. Era una práctica habitual. La repetición de este comportamiento nos permite observar algo acerca de su carácter: su relación con Dios formaba parte de su vida cotidiana. Y esto es importante, porque todo lo que sucederá después ocurre después de que el lector ya conoce esta característica de Job. Primero conocemos al hombre. Después conoceremos la prueba.
Una escena que Job nunca vio
A partir del versículo 6, la narración cambia completamente de escenario:
De repente dejamos la tierra de Uz y encontramos una escena celestial. Y aquí debemos detenernos, porque este es uno de esos lugares donde es muy fácil afirmar más de lo que el texto realmente dice. La Biblia nos presenta una reunión delante de Jehová, menciona a "los hijos de Dios" y dice que entre ellos vino también Satanás. Pero el pasaje no nos proporciona una explicación completa de quiénes eran los hijos de Dios ni una descripción detallada de cómo funcionaba aquella reunión. Por eso debemos distinguir entre lo que el texto dice y las interpretaciones que posteriormente se han desarrollado alrededor de esta escena.
¿Quiénes eran "los hijos de Dios"?
La expresión "hijos de Dios" aparece en diferentes lugares del Antiguo Testamento y puede tener distintos usos dependiendo del contexto. En Job 1:6, el texto los presenta en relación con una reunión delante de Jehová. Muchos intérpretes conservadores entienden que se trata de seres celestiales, una interpretación coherente con otro pasaje del propio libro de Job:
Sin embargo, no debemos convertir esta observación en una explicación mucho más amplia de lo que el pasaje permite. El libro de Job no dedica estos primeros versículos a explicarnos la naturaleza de estos seres. Los presenta porque forman parte de la escena. Y eso es suficiente para nuestro propósito en este momento.
¿Y qué hacía Satanás allí?
El texto continúa diciendo: "...entre los cuales vino también Satanás" (Job 1:6). La palabra Satanás significa "adversario" y en este pasaje aparece como el nombre con el que se identifica al personaje. El texto no dice que Satanás sea un "hijo de Dios" en el mismo sentido en que presenta a los demás; simplemente dice que vino entre ellos. Esta diferencia puede parecer pequeña, pero es importante. A veces se afirma: "Satanás era un hijo de Dios." Eso no es lo que dice el versículo. El texto dice que los hijos de Dios se presentaron delante de Jehová y que Satanás vino también entre ellos. No debemos agregar al texto una afirmación que él no hace.
Una conversación inesperada
Entonces Jehová pregunta a Satanás: "¿De dónde vienes?" (Job 1:7). Satanás responde: "...De rodear la tierra y de andar por ella" (Job 1:7). Después Jehová dirige la conversación hacia Job:
Esto llama nuestra atención. En el primer versículo, el escritor había presentado a Job exactamente con esas características. Ahora Dios mismo vuelve a describirlo de una manera semejante. La integridad de Job no era solamente una impresión del narrador; forma parte de la conversación que se desarrolla en esta escena.
Una pregunta acerca de la integridad
Satanás responde cuestionando la razón por la que Job teme a Dios: "¿Acaso teme Job a Dios de balde?" (Job 1:9). A continuación menciona la protección y prosperidad que rodeaban su vida. La pregunta que aparece detrás de sus palabras es profunda: ¿la fidelidad de Job hacia Dios es genuina, o depende de lo que recibe de Él? Aquí comienza uno de los grandes conflictos del libro. Pero observemos algo importante: Job todavía no sabe que esta conversación está ocurriendo. Él no está participando en ella. No escucha las preguntas. No conoce las respuestas. No sabe lo que está a punto de suceder. Y eso cambia completamente la manera en que debemos leer los acontecimientos siguientes.
El lector sabe algo que Job no sabe
Esta es probablemente una de las características narrativas más importantes de los primeros capítulos. Nosotros sabemos que existe una conversación relacionada con Job; Job no lo sabe. Nosotros sabemos que sus circunstancias están siendo discutidas; Job no lo sabe. Nosotros conocemos información que él no tiene; Job solamente verá los acontecimientos cuando comiencen a suceder. Por eso, cuando más adelante Job pregunte por qué está pasando todo aquello, debemos recordar que él no posee la información que el lector recibió al principio del libro. No debemos exigirle a Job que responda una pregunta para la cual él no conoce todos los elementos.
Antes de la pérdida, había una vida normal
Y aquí podemos hacer una pausa. Todavía no ha ocurrido ninguna tragedia. Job todavía tiene a su familia. Todavía tiene sus bienes. Todavía tiene su posición. Todavía puede levantarse cada mañana y ofrecer sacrificios por sus hijos. Su vida continúa como siempre. El lector, sin embargo, ya sabe que algo está a punto de cambiar. Y esa tensión hace que los siguientes versículos sean todavía más impactantes.
El texto no presenta a un hombre perfecto en el sentido de alguien que jamás pudiera equivocarse. La palabra que encontramos en Job 1:1 se refiere a su integridad y rectitud. De hecho, a medida que avancemos en el libro veremos que Job tendrá momentos de profunda angustia, hará preguntas difíciles y expresará abiertamente su dolor. La Biblia no necesita convertirlo en un personaje sin humanidad para mostrar su integridad. Al contrario: precisamente porque vemos su humanidad podemos comprender mejor la dimensión de lo que está a punto de enfrentar.
Lo que viene después
El capítulo 1 termina llevando al lector directamente hacia una serie de acontecimientos que cambiarán la vida de Job en cuestión de minutos. Un mensajero llegará con una noticia. Después llegará otro. Y otro. Y otro. Las noticias se sucederán una detrás de otra. Pero no adelantemos la escena. Hasta aquí solamente necesitamos recordar quién era Job antes de que todo aquello ocurriera: un hombre de Uz, con una familia, rodeado de bienes y personas, que se preocupaba por sus hijos, ofrecía sacrificios, y a quien el propio relato presenta como un hombre íntegro y temeroso de Dios. Entonces, sin que Job lo sepa, comienza una serie de acontecimientos que pondrán a prueba todo aquello que conocemos de él.
Para reflexionar
1. ¿Qué aspecto de la vida de Job antes de la prueba le llamó más la atención?
2. ¿Había observado anteriormente la diferencia entre la información que recibe el lector y la que conoce Job?
Ficha del libro
- Libro
- Job
- Parte estudiada
- La vida de Job antes de la prueba.
- Familia
- Siete hijos y tres hijas.
- Práctica familiar
- Job ofrecía sacrificios por sus hijos.
- Escenario de Job 1:6
- Una reunión delante de Jehová.
- "Los hijos de Dios"
- Muchos intérpretes conservadores entienden que la expresión se refiere a seres celestiales en este contexto.
- Satanás
- Aparece entre los que se presentan delante de Jehová. El texto no lo identifica como uno de "los hijos de Dios".
- Característica destacada de Job
- Integridad, rectitud, temor de Dios y apartamiento del mal.
En la próxima entrega... Hasta ahora hemos conocido a Job antes de la prueba. Sabemos cómo vivía. Conocemos su relación con sus hijos. Y hemos visto la escena que el propio Job nunca llegó a presenciar: la conversación que precedió a los acontecimientos. Ahora la historia comienza a avanzar rápidamente. Un mensajero llegará. Después otro. Y otro. Las noticias llegarán una detrás de otra, hasta que Job descubra que su vida ha cambiado completamente. ¿Qué ocurrió? ¿Quiénes fueron los sabeos? ¿Quiénes fueron los caldeos? ¿Y cómo reaccionó Job cuando recibió una noticia tras otra? En la Parte 6: Cuando todo cambió, seguiremos el relato y observaremos lo que ocurrió aquel día en la vida de Job.