Conociendo La Biblia
Conociendo la Biblia: El libro de Job – Parte 6
Conociendo la Biblia es una serie de estudios introductorios cuyo propósito es brindar el contexto histórico, geográfico y cultural de cada libro de las Sagradas Escrituras. No pretende sustituir el estudio personal de La Biblia, sino ofrecer herramientas que ayuden al lector a comprender mejor lo que está leyendo.
Un día como cualquier otro
Hasta este momento, la vida de Job parecía estable. Tenía una familia numerosa, grandes posesiones y una posición reconocida entre los habitantes de aquella región. Cada día transcurría con normalidad. Pero el libro de Job nos lleva ahora a uno de los momentos más dramáticos de toda la historia.
El relato comienza diciendo:
Era un día normal. Sus hijos estaban reunidos. Job no estaba presente con ellos. Y nadie en aquella casa sabía lo que estaba a punto de ocurrir.
El primer mensajero
Mientras los hijos de Job estaban reunidos, llegó un hombre con una noticia inesperada.
Los sabeos habían atacado. Habían tomado los animales y habían matado a los criados. Solo uno de los hombres había logrado escapar para llevar la noticia. El detalle es importante: Job no recibe la información de manera gradual. Recibe una noticia terrible y, antes de poder procesarla, llega otra.
El segundo mensajero
El relato continúa:
La expresión "aún estaba éste hablando" comienza a convertirse en una de las características más impactantes de esta escena. Job todavía está escuchando la primera noticia cuando llega la segunda. Esta vez, un fuego había consumido las ovejas y a los pastores. Nuevamente, solamente uno había escapado. La situación ya no era solamente una pérdida: era una sucesión de pérdidas.
El tercer mensajero
Pero la historia todavía no termina.
Ahora son los caldeos. El texto dice que organizaron tres grupos y atacaron los camellos. Se los llevaron y mataron a los criados. Otra vez, solamente uno escapó. Job acaba de perder una parte enorme de su patrimonio. Pero todavía no ha recibido la noticia más dolorosa.
El cuarto mensajero
El relato vuelve a utilizar la misma expresión:
Esta vez la noticia no tiene que ver con animales ni con siervos. Tiene que ver con sus hijos. Los siete hijos y las tres hijas estaban reunidos en casa de su hermano mayor. Un gran viento había golpeado la casa. La casa había caído. Y todos habían muerto. Solo el mensajero había escapado para llevar la noticia.
Cuatro noticias en rápida sucesión
Si nos detenemos a observar la escena, encontramos algo que puede perderse fácilmente en una lectura rápida. Job no recibe cuatro tragedias separadas a lo largo de meses o años. El relato las presenta una inmediatamente después de otra: el primer mensajero todavía está hablando cuando llega el segundo, el segundo todavía está hablando cuando llega el tercero, y el tercero todavía está hablando cuando llega el cuarto. La estructura del relato hace que el lector casi pueda sentir la velocidad con la que las noticias llegan. Job apenas tiene tiempo para reaccionar.
Los mensajeros no solamente llevan malas noticias. También representan la única conexión que Job tiene con lo que acaba de suceder. Ninguno de ellos estuvo presente para ver todo lo ocurrido; cada uno cuenta aquello que pudo conocer y que logró sobrevivir. Por eso sus relatos son breves y directos: no vienen a explicar, vienen a informar. Y cada noticia aumenta la dimensión de la tragedia.
La reacción de Job
Después de escuchar la última noticia, Job hace algo que el texto describe con cuatro acciones:
Para comprender esta escena debemos recordar las costumbres de duelo del mundo antiguo. Rasgarse el manto y rasurarse la cabeza eran expresiones externas de profundo dolor. No debemos imaginar a Job reaccionando como una persona moderna que intenta ocultar sus emociones: en aquella cultura, el dolor podía expresarse públicamente mediante acciones visibles. Job no oculta que está sufriendo. Su reacción muestra la magnitud de lo que acaba de recibir.
Job se postra
Pero el versículo no termina con el duelo. Dice que Job "...se postró en tierra y adoró" (Job 1:20, RVR1960). Esta combinación resulta extraordinaria: primero encontramos las expresiones del dolor, después encontramos a Job postrado en tierra, y finalmente, adorando. El texto no presenta a un hombre que no siente dolor. Presenta precisamente lo contrario. Job está devastado. Y, aun así, se postra delante de Dios.
Las palabras de Job
Entonces Job pronuncia unas palabras que se han convertido en una de las declaraciones más conocidas del libro:
Job no intenta explicar lo sucedido. No acusa a los sabeos. No desarrolla una teoría acerca de los caldeos. No pregunta quién provocó el viento. Tampoco intenta encontrar una explicación inmediata. Simplemente reconoce su condición y se dirige a Dios. La frase "Jehová dio, y Jehová quitó" expresa su reconocimiento de que todo lo que poseía, incluida su propia vida, estaba finalmente bajo la soberanía de Dios.
Una reacción que sorprende
Para el lector moderno, probablemente esta sea la parte más sorprendente del capítulo. Job acaba de perder sus bienes, ha perdido a sus siervos, ha perdido a sus hijos, y, después de expresar su dolor, termina adorando a Dios. Pero debemos evitar convertir esta escena en una imagen idealizada. Job todavía no ha terminado su historia; lo que ocurre en el capítulo 1 es apenas el comienzo. Más adelante veremos que este mismo hombre llorará, preguntará, discutirá, expresará su angustia y llegará incluso a desear no haber nacido. Por eso no debemos interpretar este momento como si Job hubiera recibido una especie de fortaleza sobrenatural que le impidiera sentir dolor. Job sufrió profundamente. Lo que vemos aquí es que su sufrimiento no lo llevó, en ese momento, a abandonar su relación con Dios.
El juicio del narrador
Después de registrar las palabras de Job, el escritor hace una afirmación muy clara:
Este versículo es importante porque no necesitamos especular acerca de cómo evaluó Dios la reacción inicial de Job. El propio narrador nos lo dice. Job sufrió. Job perdió. Job se lamentó. Pero después de todo aquello, no pecó ni acusó a Dios de actuar injustamente. Es una observación del propio texto.
¿Qué había cambiado?
En cuestión de minutos, la vida de Job había cambiado completamente. Antes tenía familia, ganado, siervos, posición y estabilidad. Ahora había perdido prácticamente todo aquello. Y, sin embargo, hay algo que el relato todavía no nos muestra perder: su relación con Dios. Esta observación será importante porque la escena que hemos estudiado todavía no ha terminado.
Además de la tragedia personal de Job, este capítulo nos permite conocer nuevamente algunos aspectos del mundo en el que vivía. Los bueyes eran utilizados para las labores agrícolas, las asnas formaban parte de los bienes productivos, las ovejas constituían una importante fuente de riqueza y los camellos permitían transportar bienes y recorrer largas distancias. Los siervos formaban parte de la estructura económica de una familia poderosa, y grupos armados podían desplazarse desde otras regiones para realizar incursiones. Todo esto ayuda a comprender que las pérdidas descritas en Job 1 no eran solamente una cifra en un inventario: representaban la desaparición de buena parte de la estructura económica y familiar de un hombre.
Pero todavía falta una prueba
El primer capítulo podría parecer el final de la historia. Job lo ha perdido prácticamente todo. Sin embargo, el lector sabe algo que Job todavía desconoce: la escena celestial que vimos anteriormente no ha terminado su propósito narrativo. En el capítulo 2 volveremos a encontrarnos con una escena semejante, y nuevamente aparecerá Satanás. Pero esta vez la situación será todavía más personal. Hasta ahora hemos visto lo que ocurrió con las posesiones y la familia de Job. La siguiente prueba afectará directamente su cuerpo. Y entonces aparecerá nuevamente una pregunta: ¿Qué hará Job cuando el sufrimiento deje de estar solamente a su alrededor y llegue directamente a él?
Para reflexionar
1. ¿Había observado antes la rapidez con la que llegan las cuatro noticias a Job?
2. ¿Qué nos permite conocer la reacción de Job acerca del hombre que encontramos en el primer capítulo?
Ficha del libro
- Capítulo estudiado
- Job 1:13-22.
- Acontecimientos principales
- Ataque de los sabeos; pérdida de los bueyes y las asnas; muerte de los criados; fuego que consume las ovejas; ataque de los caldeos; pérdida de los camellos; muerte de los hijos de Job.
- Reacción de Job
- Se levantó, rasgó su manto, rasuró su cabeza, se postró en tierra y adoró.
- Declaración destacada
- "Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito." (Job 1:21, RVR1960).
- Evaluación del narrador
- "En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno." (Job 1:22, RVR1960).
En la próxima entrega... Job ha perdido sus bienes y a sus hijos. Pero la historia todavía no ha terminado. El capítulo 2 vuelve a llevarnos a aquella escena que el propio Job nunca vio: nuevamente aparecen los hijos de Dios, nuevamente aparece Satanás, y nuevamente comienza una conversación acerca de Job. Esta vez, sin embargo, la prueba será diferente. ¿Puede un hombre conservar su integridad cuando el sufrimiento alcanza directamente su propio cuerpo? En la Parte 7: Cuando el dolor llegó a su cuerpo, veremos qué ocurrió con Job y conoceremos una de las escenas más difíciles del libro: su enfermedad, la reacción de su esposa y la llegada de sus amigos.