Biblia Abierta
¿Puede trabajar secularmente un pastor? Lo que enseña la Biblia sobre el trabajo, el sostenimiento y sus obligaciones
¿Puede un pastor tener un trabajo secular además de ejercer su ministerio? Esta pregunta genera diferentes posiciones entre los cristianos. Algunos consideran que un pastor llamado por Dios debe dedicarse exclusivamente al ministerio y vivir del sostenimiento de la iglesia. Otros consideran que puede trabajar secularmente, especialmente cuando la iglesia no tiene los recursos suficientes para sostenerlo.
Para responder correctamente no debemos comenzar con nuestras costumbres, experiencias o tradiciones denominacionales. Debemos comenzar con la Escritura y respetar el contexto histórico y literario de cada pasaje.
La Biblia nos muestra que existen tres asuntos que debemos distinguir: el derecho del obrero a recibir sustento, la posibilidad de trabajar secularmente y las obligaciones que el pastor tiene hacia la iglesia que le ha sido confiada.
"No porque no tuviésemos derecho, sino para darnos a nosotros mismos como ejemplo." — 2 Tesalonicenses 3:9
¿Puede un pastor tener un trabajo secular además de ejercer su ministerio? Esta pregunta genera diferentes posiciones entre los cristianos. Algunos consideran que un pastor llamado por Dios debe dedicarse exclusivamente al ministerio y vivir del sostenimiento de la iglesia. Otros consideran que puede trabajar secularmente, especialmente cuando la iglesia no tiene los recursos suficientes para sostenerlo.
Para responder correctamente no debemos comenzar con nuestras costumbres, experiencias o tradiciones denominacionales. Debemos comenzar con la Escritura y respetar el contexto histórico y literario de cada pasaje.
La Biblia nos muestra varios asuntos que debemos distinguir: el mandato de Dios respecto al sostenimiento de quienes trabajan en el evangelio, el derecho del obrero a recibir ese sustento, la posibilidad de trabajar secularmente y las responsabilidades que el pastor tiene tanto hacia la iglesia que le ha sido confiada como hacia su propia familia.
1. ¿Existía en el Antiguo Testamento un servicio dedicado al templo?
Sí. En el Antiguo Testamento encontramos personas que fueron apartadas específicamente para el servicio del tabernáculo y posteriormente del templo.
Cuando David organizó el servicio de los levitas, estableció funciones concretas para ellos en la casa de Jehová. 1 Crónicas 23 describe cómo fueron organizados para atender el servicio del templo, incluyendo el cuidado de los atrios y cámaras, los preparativos relacionados con el culto y la alabanza a Dios.
No se trataba simplemente de personas que ayudaban ocasionalmente. Existía una organización formal del servicio levítico. Además, Dios había establecido su sostenimiento.
Números 18:21 dice:
"Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión."
Aquí encontramos un principio dentro del pacto mosaico: Dios había separado personas para un servicio específico y había establecido los medios para su sostenimiento.
Esto no significa que debamos trasladar directamente la estructura levítica al pastorado del Nuevo Testamento. El sacerdocio levítico y el sistema del templo pertenecían al pacto mosaico. Pero el principio de que Dios puede establecer el sostenimiento de quienes se dedican a su servicio aparece nuevamente cuando Pablo trata el ministerio cristiano.
2. ¿Qué está defendiendo Pablo en 1 Corintios 9?
En 1 Corintios 9, Pablo está defendiendo su apostolado y, dentro de esa defensa, explica los derechos que corresponden a quienes trabajan en el evangelio.
Comienza preguntando:
"¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?" — 1 Corintios 9:1
Y luego declara:
"Contra los que me acusan, esta es mi defensa." — 1 Corintios 9:3
Pablo presenta varios derechos que le corresponden como apóstol. Entre ellos está el derecho a recibir sustento material.
En los versículos 4-6 pregunta:
"¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber?"
"¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer...?"
Y finalmente:
"¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?"
Esta última pregunta no se refiere a dejar de trabajar en el ministerio. Pablo está hablando del derecho a no tener que realizar un trabajo secular para obtener su sustento.
La pregunta es retórica: ¿solamente Pablo y Bernabé carecían del derecho que otros ministros podían ejercer?
Pablo continúa demostrando ese principio mediante ejemplos: el soldado, quien planta una viña y quien apacienta un rebaño. Todos participan de aquello que corresponde al trabajo que realizan.
Luego lleva el argumento a la Ley y finalmente afirma:
"Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio." — 1 Corintios 9:14
Aquí debemos ser claros: el sostenimiento del obrero no es una invención de Pablo ni una simple costumbre de las iglesias. Pablo afirma que el Señor ordenó que quienes anuncian el evangelio vivan del evangelio.
3. Pablo tenía derecho a ser sostenido, pero trabajó secularmente sin abandonar su ministerio
Después de establecer ese derecho, Pablo declara:
"Pero yo de nada de esto me he aprovechado..." — 1 Corintios 9:15
Pablo tenía el derecho, pero decidió no ejercerlo en determinadas circunstancias.
Encontramos un ejemplo concreto en Hechos 18:3:
"porque el oficio de ellos era hacer tiendas, se quedó con ellos, y trabajaban juntos."
Pablo trabajaba haciendo tiendas. Pero este dato no debe interpretarse como si su oficio secular hubiera reemplazado su ministerio.
Pablo no abandonó la obra que Dios le había encomendado.
Continuó predicando, enseñando y anunciando el evangelio mientras trabajaba con sus propias manos.
Esto es fundamental. El ejemplo de Pablo demuestra que un ministro puede trabajar secularmente sin abandonar la obra ministerial que Dios le confió.
Por tanto, el trabajo secular no es en sí mismo una descalificación para el ministerio. Lo que sí sería contrario a la responsabilidad pastoral sería utilizar ese trabajo como una razón para descuidar la grey, la enseñanza, el cuidado y las demás responsabilidades que corresponden al pastor.
Pablo trabajaba secularmente, pero seguía cumpliendo la obra que le había sido encomendada.
4. ¿Existe un mandato de que el pastor sea «de tiempo completo»?
Aquí debemos ser precisos.
La expresión "pastor de tiempo completo", entendida como alguien que necesariamente debe dedicar exclusivamente todas sus horas laborales al ministerio y no puede tener otro trabajo, no aparece como un mandamiento en el Nuevo Testamento.
La Escritura exhorta a los ministros a ocuparse de su servicio. Timoteo debía ocuparse en la lectura, la exhortación y la enseñanza (1 Timoteo 4:13-16). Los ancianos debían cuidar la iglesia de Dios y los pastores debían apacentar la grey.
Pero ningún texto establece una jornada laboral ni prohíbe que un pastor tenga otro oficio.
Al mismo tiempo, tampoco debemos presentar el trabajo secular como el modelo obligatorio para todos los pastores.
El Nuevo Testamento reconoce ambas realidades: el obrero puede ser sostenido por el evangelio y el ministro puede trabajar secularmente.
Lo que no encontramos es un mandato que convierta una de estas modalidades en requisito universal para todos los pastores.
5. ¿Cuáles son realmente las obligaciones del pastor?
Aquí llegamos al punto central.
Pedro escribe a los ancianos:
"Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella..." — 1 Pedro 5:2
El pastor tiene una grey concreta bajo su cuidado.
Por eso, las responsabilidades pastorales que encontramos en el Nuevo Testamento están relacionadas con:
la congregación → su cuidado → su doctrina → su gobierno → su protección → su ejemplo.
El pastor debe cuidar la iglesia de Dios (1 Timoteo 3:5), ser apto para enseñar (1 Timoteo 3:2), retener la palabra fiel y exhortar con sana enseñanza (Tito 1:9), gobernar bien (1 Timoteo 5:17) y ser ejemplo de la grey (1 Pedro 5:3).
Por tanto, si un pastor tiene un trabajo secular, ese trabajo no puede convertirse en una razón para abandonar o descuidar la grey que Dios le encomendó.
También puede participar en reuniones de pastores, conferencias, predicaciones en otras congregaciones y otras actividades ministeriales. Pero esas actividades no deben desplazar las responsabilidades que tiene con su propia congregación.
La obra que realiza fuera de su iglesia no elimina la responsabilidad que tiene con la grey que le fue confiada.
6. El pastor también debe gobernar bien su casa y proveer para los suyos
La responsabilidad pastoral no elimina las responsabilidades familiares.
Cuando Pablo establece los requisitos para quien aspira al obispado, pregunta:
"que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad; pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?" — 1 Timoteo 3:4-5
Antes de hablar de cómo un hombre cuidará la iglesia de Dios, Pablo coloca delante de nosotros cómo gobierna su propia casa.
Su familia forma parte de los requisitos que la Escritura establece para quien aspira a cuidar la iglesia.
Además, Pablo escribe:
"porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe..." — 1 Timoteo 5:8
Por tanto, el pastor tiene responsabilidades hacia su esposa, sus hijos y su hogar.
No conocemos todos los planes, necesidades y circunstancias de cada familia pastoral.
Puede ocurrir que una iglesia pueda sostener al pastor, pero no pueda cubrir todas las necesidades familiares que este considera necesario atender: vivienda, vehículo, educación de sus hijos, ahorro u otras necesidades legítimas.
Si un pastor decide trabajar secularmente para cubrir esas necesidades y continúa cumpliendo fielmente sus responsabilidades pastorales, no existe una base bíblica para señalarlo simplemente porque trabaja.
Del mismo modo, si una iglesia puede sostener a su pastor y decide hacerlo, tampoco existe fundamento para señalarla por ello.
7. ¿Qué ocurre cuando el pastor trabaja secularmente?
Si una iglesia no tiene los recursos suficientes para sostener completamente a su pastor, el hecho de que este busque un trabajo secular no significa automáticamente que esté incumpliendo su llamado.
Puede ser una decisión responsable para cumplir simultáneamente sus responsabilidades pastorales y familiares.
También puede ocurrir que el propio pastor prefiera trabajar, como Pablo decidió hacerlo en determinadas circunstancias, para no cargar a la iglesia con mayores costos y cubrir mediante su trabajo algunas necesidades de su hogar.
No debemos juzgar esa decisión simplemente por el hecho de que exista un empleo secular.
Lo que debemos examinar es si continúa cumpliendo fielmente la obra que Dios le ha encomendado.
El trabajo secular puede ser compatible con el pastorado.
Lo que no puede utilizarse como justificación es el abandono de la grey.
8. La responsabilidad económica de la iglesia
Hasta aquí hemos hablado principalmente de la responsabilidad del pastor. Pero 1 Corintios 9 también coloca una responsabilidad delante de la iglesia.
Pablo pregunta:
"Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?" — 1 Corintios 9:11
Y afirma:
"Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?" — 1 Corintios 9:12
Finalmente recuerda:
"Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio." — 1 Corintios 9:14
Por tanto, una iglesia no puede utilizar el ejemplo de Pablo trabajando secularmente para concluir que ya no tiene ninguna responsabilidad respecto al sostenimiento del obrero.
El mandato del Señor permanece.
Que un pastor decida trabajar secularmente no significa que la iglesia quede automáticamente liberada de su responsabilidad bíblica.
Pero tampoco debemos entender este mandato como una autorización para la avaricia o para exigir a la iglesia cualquier nivel de vida.
El sostenimiento bíblico del obrero debe entenderse junto con los requisitos de carácter e integridad establecidos para quienes pastorean.
9. El derecho al sustento no es un derecho a la avaricia
La Biblia reconoce el sostenimiento del obrero, pero también establece límites claros respecto al carácter de quien ejerce el liderazgo.
Tito 1:7 llama al obispo:
"administrador de Dios"
y establece que no debe ser:
"codicioso de ganancias deshonestas."
Pedro también dice a los ancianos:
"Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella... no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto." — 1 Pedro 5:2
Por tanto, el derecho al sustento no puede convertirse en una licencia para la codicia.
Tampoco encontramos una cifra universal que permita establecer cuánto puede recibir un pastor antes de que su remuneración se convierta en pecado.
La Escritura establece el principio del sostenimiento y, al mismo tiempo, exige carácter, integridad y ausencia de codicia.
Por eso debemos distinguir:
sustento no es lo mismo que enriquecimiento;
remuneración no es lo mismo que avaricia;
recibir apoyo de la iglesia no es lo mismo que aprovecharse de ella.
La administración de los recursos también debe ser transparente. Pablo escribió acerca de la ofrenda:
"procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor, sino también delante de los hombres." — 2 Corintios 8:21
La autoridad espiritual no elimina la necesidad de actuar con integridad.
10. Dos modalidades, una misma responsabilidad
La Escritura permite reconocer dos situaciones legítimas.
Un pastor puede trabajar secularmente y continuar cumpliendo fielmente su ministerio.
También puede ser sostenido a tiempo completo por la iglesia y dedicar su tiempo al ministerio.
En este segundo caso, el pastor puede disponer de más tiempo para la oración, el estudio profundo de las Escrituras, la preparación de sermones y enseñanzas, las visitas, el discipulado, la atención de los enfermos, el acompañamiento de las familias y otras responsabilidades pastorales.
Por tanto, el pastor a tiempo completo no es antibíblico, así como el pastor que trabaja secularmente tampoco es antibíblico.
Lo que la Escritura no permite es convertir una modalidad en mandamiento universal cuando Dios no lo ha establecido.
El criterio no es simplemente de dónde proviene el dinero que recibe el pastor. El criterio es si está cumpliendo fielmente las responsabilidades que Dios le ha dado.
Conclusión
La Biblia no descalifica a un pastor porque tenga un trabajo secular. El pastor tiene responsabilidades con la iglesia, pero también tiene una responsabilidad primordial con su propia casa: gobernarla bien y proveer para los suyos. Si decide trabajar para atender las necesidades de su familia, siempre que continúe cumpliendo fielmente su responsabilidad pastoral, no hay fundamento bíblico para señalarlo por ello.
De igual manera, que una iglesia sostenga económicamente a su pastor para que pueda dedicarse plenamente al ministerio tampoco es algo que deba cuestionarse. El Señor estableció que quienes anuncian el evangelio vivan del evangelio.
Al final, la pregunta debe hacerse en ambos sentidos.
¿Está el pastor cumpliendo fielmente con la grey que Dios le confió y proveyendo para su propia casa?
Y para la iglesia queda una pregunta que también debe responder delante de Dios:
¿Estás sosteniendo bíblicamente a tu pastor?