Biblia Abierta
Soy cristiano… ¿puedo tomar alcohol?
Muchas son las preguntas que surgen en la vida de una persona cuando entrega su vida a Cristo. Sin embargo, esas preguntas no desaparecen con el paso de los años. Aun quienes llevan mucho tiempo caminando en los caminos del evangelio siguen enfrentando situaciones que los llevan a preguntarse: ¿Qué debo hacer como cristiano?
Vivimos en una época saturada de información. Nunca había sido tan fácil encontrar respuestas a nuestras preguntas; sin embargo, también nunca había sido tan necesario aprender a discernir entre lo que escuchamos, leemos y aceptamos como verdad.
Pensemos en un ejemplo muy común. Un creyente recién convertido podría preguntarse: "Ahora que soy cristiano, ¿puedo tomar alcohol? ¿Puedo tomarme una cerveza de vez en cuando?"
Al buscar una respuesta, probablemente encontrará artículos que durante décadas han afirmado que una copa de vino al día puede traer beneficios para el corazón, mientras que investigaciones más recientes cuestionan esas conclusiones y advierten sobre riesgos que antes pasaban desapercibidos.
Ante este panorama, el creyente podría preguntarse: ¿Debo confiar en esta información? ¿En las tendencias que cambian con el tiempo? ¿En estudios que hoy afirman una cosa y mañana presentan nuevas conclusiones? ¿O en el consejo que Dios dejó en La Biblia?
La respuesta del cristiano no debe depender de la cultura, de la publicidad, de la opinión popular ni de cualquier otra fuente humana como autoridad final. Las investigaciones pueden aportar información valiosa, pero el creyente no forma sus convicciones espirituales a partir del pensamiento cambiante del mundo. Como hijos de Dios, nuestra primera pregunta siempre debe ser: ¿Qué dice La Biblia?
El consejo de Dios: vivir en sobriedad
Cuando buscamos la enseñanza de La Biblia sobre la vida cristiana, encontramos un principio que Dios repite en varias ocasiones: la sobriedad.
No parece una recomendación aislada. Es un principio de vida. La sobriedad no consiste únicamente en evitar los excesos. Es una condición espiritual y práctica que permite al creyente mantener claridad para pensar, discernir, decidir y vivir conforme a la voluntad de Dios. Dios no llama a Sus hijos simplemente a evitar una borrachera. Les llama a vivir en sobriedad.
Dos influencias completamente diferentes
El contraste es profundo. Por un lado, aparece una influencia que afecta al hombre. Por el otro, la influencia del Espíritu Santo obrando en la vida del creyente. La Biblia no presenta ambas experiencias como parecidas. Mientras el alcohol ejerce una influencia sobre la mente y el comportamiento humano, el Espíritu Santo produce dominio propio, sabiduría y una vida gobernada por Dios.
La pregunta entonces deja de ser únicamente "¿Puedo tomar una copa?" y pasa a ser: ¿Qué influencia quiero que gobierne mi vida?
Diversos estudios científicos han observado que incluso una sola bebida alcohólica puede producir cambios medibles en funciones como la atención, el tiempo de reacción, la coordinación fina y el control inhibitorio, aunque la persona continúe sintiéndose completamente normal.
Lo que hoy observa la ciencia
Durante muchos años se promovió la idea de que el consumo moderado de alcohol podía proteger el corazón. Sin embargo, revisiones más recientes encontraron que muchos de esos estudios presentaban importantes sesgos metodológicos, como comparar bebedores moderados con personas que habían dejado de beber por enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud afirma actualmente que no existe un nivel de consumo de alcohol completamente libre de riesgo para la salud y recuerda que el alcohol está clasificado como carcinógeno del Grupo 1.
Como creyentes, no necesitamos esperar que la ciencia confirme el consejo de Dios para obedecerlo. Sin embargo, resulta interesante observar que muchas investigaciones actuales describen efectos del alcohol que ayudan a comprender mejor por qué La Biblia insiste en que el creyente viva en sobriedad.
La Organización Mundial de la Salud señala que aproximadamente la mitad de los cánceres relacionados con el alcohol ocurren en personas consideradas consumidoras "ligeras" o "moderadas", no únicamente en quienes presentan alcoholismo.
Más allá de la pregunta
Quizá la pregunta nunca fue simplemente "¿Puede un cristiano tomar alcohol?" Tal vez la pregunta correcta sea: ¿Deseo vivir conforme al consejo de Dios o conforme al consejo cambiante del mundo?
El creyente procura agradar a Dios en cada decisión de su vida. No busca descubrir hasta dónde puede acercarse al límite. Busca caminar cada día más cerca de Cristo.
Permanecer en Cristo implica permitir que Su Palabra forme nuestra manera de pensar. El mundo seguirá cambiando de opinión. La ciencia continuará descubriendo nuevas evidencias. Las tendencias vendrán y pasarán. Pero el consejo de Dios permanece firme.
Y cuando el creyente decide vivir conforme a ese consejo, descubre que la verdadera libertad no consiste en hacer todo lo que puede, sino en escoger aquello que honra al Señor.
Para profundizar
- Pasajes bíblicos
- 1 Pedro 5:8 · 1 Tesalonicenses 5:6 · Tito 2:2 · Efesios 5:18 · Juan 15:5 · Gálatas 5:22-23
Revisiones experimentales del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) sobre alcohol y desempeño cognitivo.
Organización Mundial de la Salud (OMS). No level of alcohol consumption is safe for our health (2023).