Episodio 1
Jesús sana al leproso: un relato bíblico para antes de dormir
Ideal para escuchar antes de dormir
Esta noche, antes de descansar, viajemos juntos muchos años atrás, hasta los días en que nuestro Señor Jesucristo caminaba por los pueblos de Israel.
Imagina caminos de tierra donde el polvo se levantaba con cada paso. A un lado crecían pequeños árboles, y a lo lejos podían verse casas de piedra donde las familias vivían y los niños jugaban. Por aquellos caminos caminaba Jesús. Donde Él llegaba, la esperanza también llegaba.
Pero no todas las personas podían acercarse a Él.
Había hombres y mujeres que vivían lejos de sus familias porque tenían una enfermedad llamada lepra.
La lepra enfermaba la piel y, en aquellos días, las personas le tenían mucho miedo porque no existían los medicamentos que tenemos hoy. Quienes padecían esta enfermedad debían vivir apartados para no contagiar a los demás. Era una vida muy triste. No podían abrazar a sus hijos, compartir la mesa con su familia ni caminar libremente por el pueblo como los demás.
Un día, uno de aquellos hombres escuchó una noticia que llenó su corazón de esperanza.
—¡Jesús viene hacia este pueblo!
Tal vez levantó la mirada al cielo. Tal vez por primera vez, después de mucho tiempo, volvió a sonreír.
Sabía que nadie había podido ayudarlo. Pero también había escuchado que Jesús hacía cosas maravillosas. Así que reunió valor y comenzó a caminar.
Mientras avanzaba, la gente se apartaba de su camino. Algunos lo miraban con miedo. Otros guardaban silencio. Pero aquel hombre no iba buscando a la multitud. Buscaba a Jesús.
Cuando por fin estuvo frente a Él, cayó de rodillas y dijo con una voz llena de fe:
—Señor, si quieres, puedes limpiarme.
¡Qué hermosa confianza tenía aquel hombre! Él no dudaba del poder de Jesús. Solo esperaba Su amor.
Entonces ocurrió algo que nadie esperaba.
Jesús no retrocedió. No tuvo miedo. No lo rechazó.
La Biblia dice que Jesús tuvo compasión de él. Extendió Su mano... y lo tocó.
¡Cuánto tiempo habría pasado desde la última vez que alguien lo abrazó o tomó su mano!
Y mientras lo tocaba, Jesús le dijo:
—Quiero; sé limpio.
En ese mismo instante, la enfermedad desapareció. Su piel quedó sana. Su cuerpo fue restaurado.
Pero, sobre todo, aquel hombre descubrió algo que jamás olvidaría: Jesús ama a las personas. A todas. Nadie es demasiado pobre, demasiado enfermo o demasiado olvidado para recibir Su amor.
Después, Jesús le pidió que fuera al sacerdote, tal como mandaba la Ley de Dios, para que todos vieran que había sido sanado y pudiera regresar con su familia.
¡Qué alegría debió sentir aquel hombre al volver a casa! Aquella noche pudo abrazar otra vez a quienes amaba. Y nunca olvidó que todo cambió el día en que Jesús extendió Su mano hacia él.
Conversemos un momento
¿Qué fue lo que más te gustó de Jesús en esta historia?
¿Por qué crees que el leproso tuvo valor para acercarse a Jesús?
¿Qué nos enseña Jesús sobre la manera en que debemos amar a las personas?
Oremos juntos
Señor Jesús, gracias porque amas a todas las personas. Gracias porque para Ti nadie es demasiado pequeño, demasiado pobre o demasiado enfermo para recibir Tu amor. Gracias porque también nos amas a nosotros. Ayúdanos a amar a los demás como Tú los amas. Cuida nuestro hogar esta noche, bendice a nuestra familia y danos un descanso tranquilo. En Tu nombre, Jesús. Amén.