Episodio 2
Jesús y Zaqueo: un relato bíblico para antes de dormir
Ideal para escuchar antes de dormir
Esta noche, antes de descansar, viajemos juntos hasta una ciudad llamada Jericó.
Sus calles estaban llenas de personas. Algunos conversaban, otros caminaban de un lado a otro, y muchos salían de sus casas porque habían escuchado una noticia muy especial. ¡Jesús estaba pasando por la ciudad! Hombres, mujeres y niños querían verlo. Todos deseaban acercarse al Maestro.
Entre aquella multitud vivía un hombre llamado Zaqueo. Tenía mucho dinero, pero no tenía muchos amigos. Trabajaba cobrando impuestos y muchas personas no confiaban en él porque pensaban que había sido injusto. Aunque siempre estaba rodeado de gente, en el fondo de su corazón se sentía muy solo.
Cuando escuchó que Jesús pasaba por Jericó, también quiso verlo. Pero había un problema. Zaqueo era bajito, y como había tantas personas, no lograba ver a Jesús.
Entonces vio un árbol grande junto al camino. Sin pensarlo dos veces, corrió, subió por sus ramas y esperó desde allí para ver pasar a Jesús. Tal vez algunas personas se rieron al verlo. Pero a Zaqueo ya no le importaba. Solo quería ver a Jesús.
Poco después, Jesús llegó hasta aquel lugar. La multitud seguía caminando. Todos miraban a Jesús. Pero Jesús estaba buscando a alguien. Miró hacia arriba, vio a Zaqueo entre las ramas del árbol y lo llamó por su nombre.
—¡Zaqueo! Baja pronto, porque hoy quiero quedarme en tu casa.
¡Qué sorpresa! De todas las personas que estaban allí, Jesús decidió visitar precisamente a aquel hombre que casi nadie quería. Zaqueo bajó del árbol lleno de alegría y recibió a Jesús con un corazón agradecido.
Algunas personas comenzaron a murmurar. —¿Por qué va a la casa de ese hombre? Pero Jesús no veía a Zaqueo como lo veía la multitud. Jesús veía a una persona que necesitaba Su amor.
Aquel encuentro cambió la vida de Zaqueo para siempre. Con alegría decidió devolver lo que había hecho mal y ayudar a quienes había perjudicado. Entonces Jesús dijo unas palabras que nunca debemos olvidar: "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido." (Lucas 19:10, RVR1960)
Aquella noche, Zaqueo comprendió que Jesús no había pasado por Jericó por casualidad. Había venido a buscarlo a él. Y hoy también podemos recordar algo muy hermoso: Jesús sigue buscando a las personas para acercarlas a Dios. Su amor alcanza a todos los que desean venir a Él.
Conversemos un momento
¿Por qué crees que Zaqueo quería conocer a Jesús?
¿Qué fue lo que más te gustó de Jesús en esta historia?
¿Qué nos enseña Jesús cuando decidió ir a la casa de Zaqueo?
Oremos juntos
Señor Jesús, gracias porque conoces a cada persona por su nombre. Gracias porque buscas a quienes necesitan de Ti y porque también nos amas a nosotros. Ayúdanos a confiar en Ti, a seguirte cada día y a recordar que siempre podemos acercarnos a Ti. Bendice nuestro hogar, cuida a nuestra familia y danos un descanso tranquilo. En Tu nombre, Jesús. Amén.